Club Comunicaciones: el orgullo de pertenecer

A partir del testimonio de Luciano “Lupo” Angeleri, capitán de Mayores Caballeros, reconstruimos la historia del handball de Comunicaciones: una disciplina que atravesó el cierre del club, entrenó sin casa y hoy sueña con llegar a Liga Oro.
La historia del handball de Comunicaciones no empieza en un ascenso. Empieza en una pérdida.
En 2012, el club cerró sus puertas en medio de una crisis institucional que puso en riesgo su continuidad. Para muchas actividades fue un golpe durísimo. Para el handball, significó algo más profundo: quedarse sin casa.

Pero no sin identidad.

Entrenar sin club
Cuando Comunicaciones bajó la persiana, los equipos no dejaron de competir. Se reorganizaron como pudieron.
“Entrenábamos en Parque Centenario y en el patio del San Pablo Apóstol. Para jugar los fines de semana alquilábamos en 17 de Agosto, era lo único que podíamos pagar”, recuerda Luciano Angeleri.

Sin gimnasio propio, sin espacio fijo y con presupuesto acotado, la disciplina resistió a fuerza de compromiso. Aquellos años no solo sostuvieron la actividad: moldearon el carácter del grupo.
“El cierre nos hizo valorar mucho más cada espacio que tenemos hoy. Saber que el club es de los socios y que es nuestro cambió todo.”

El punto de partida: 2017
El proceso deportivo que llevaría al equipo mayor a consolidarse dentro de las competencias metropolitanas de FEMEBAL comenzó en 2017, bajo la conducción de Esteban Taurian. El plantel se armó prácticamente desde cero, con Martín Petracca como capitán, un histórico para la actividad.
En 2018 llegó el ascenso a Segunda División. Ese mismo año se inauguró el Gimnasio Multipropósito en el club. La coincidencia no fue casual.

“Tener un lugar techado para entrenar todos los días mejoró la calidad de los entrenamientos y eso se vio en el torneo”, explica Angeleri.
En 2019, ya con Gustavo Sciglitano al frente del equipo A, Comunicaciones logró el ascenso a lo que entonces se llamaba Primera —hoy Liga Plata—. El objetivo que durante años parecía lejano empezaba a tomar forma.
El salto de calidad
La construcción del Multipropósito marcó un antes y un después.
“El no tener que suspender entrenamientos por lluvia, contar con un piso más amable para el cuerpo y tener nuestros propios fierros para hacer gimnasio todos los días nos dio un salto de calidad abismal.”
El enfoque en la preparación física fue determinante. Actualmente, cada categoría cuenta con un entrenador, un asistente y preparadores físicos específicos. La estructura dejó de ser improvisada para convertirse en proyecto.
Ese crecimiento se tradujo en resultados:
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Mayores Caballeros A en Liga Plata.
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Mayores Caballeros B en Segunda.
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Mayores Caballeros C en Tercera.
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Mayores Damas A en Liga Plata.
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Mayores Damas B en Segunda.
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Inferiores Damas A recientemente ascendidas a la A.
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Inferiores Caballeros en proceso de rearmado para volver a la máxima categoría formativa.
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Maxi Handball consolidado, con participación anual.
Después del fútbol, el handball es hoy el deporte con mayor cantidad de asociados en el club. Además, el alquiler de la cancha genera ingresos que fortalecen a la institución.

Soñar más alto
Si en 2019 el objetivo era llegar a Liga, hoy la meta es otra.
“El objetivo es llegar a Liga Oro y estamos haciendo todo para lograrlo. El año pasado quedamos a dos puntos de pelear el ascenso a Liga de Honor.”
El cuerpo técnico del equipo A está encabezado por Taurian, con Manuel Codina como asistente y Juan Pablo Agüero como preparador físico. El mensaje interno es claro: el crecimiento no es casualidad, es consecuencia del trabajo sostenido.
En inferiores, la proyección apunta a consolidar a las Damas en la A y reconstruir la tira masculina para regresar a ese nivel en el mediano plazo.

Más que una cancha
Representar a Comunicaciones, para quienes vivieron el cierre, tiene un significado especial.
“No es solo tener una cancha techada. Es tener pileta en verano, quinchos, parrillas. Es hacer un asado después de entrenar. Es saber que es nuestro.”
La identidad actual del handball del club se apoya en tres pilares: sentido de pertenencia, trabajo colectivo y defensa del modelo de club social.
La comisión de padres cumple un rol central en esa construcción diaria, acompañando la gestión de los coordinadores Gustavo Sciglitano y Matías Heram, y sosteniendo la estructura que permite que la actividad crezca año tras año.



