Independiente de Chivilcoy: un proyecto que creció desde la formación y la familia handbolera

En el interior de la provincia de Buenos Aires, el handball de Club Atlético Independiente de Chivilcoy construyó su identidad a partir del trabajo formativo, la comunidad y el crecimiento sostenido. Lo que comenzó como una iniciativa pequeña vinculada al ámbito escolar terminó transformándose en un proyecto consolidado que hoy compite dentro de la ASAMBAL y que continúa expandiendo su estructura deportiva.
En diálogo con TodoHandball, “Nacho” Fedato, uno de los impulsores del proyecto, repasó la historia del handball en la ciudad y el camino recorrido por el club.
Los comienzos del handball en Chivilcoy
La historia del proyecto se remonta a 2003, cuando Fedato junto al profesor Diego Pascuccio decidieron impulsar el desarrollo del handball en la ciudad.
Hasta ese momento el deporte tenía presencia únicamente en las escuelas dentro de las clases de Educación Física, pero no existía dentro de los clubes. El proyecto comenzó en el Club Colón con apenas dos alumnas en la primera clase.

Con el paso del tiempo el grupo fue creciendo. En un principio la actividad estaba enfocada principalmente en el handball femenino, pero luego comenzaron a sumarse chicos interesados en practicar el deporte, lo que llevó a la creación de la rama masculina.
Entre 2003 y 2010 el proyecto funcionó en Colón, hasta que el entonces presidente de Independiente, Oscar Lungarzo, propuso trasladar toda la estructura al club. Desde 2011 el handball se desarrolla dentro de Independiente, un cambio que marcaría un punto clave en el crecimiento del proyecto.
Ese mismo período coincidió con la formalización de la liga regional, que dejó de ser una competencia informal entre profesores y pasó a integrarse al sistema federado del handball argentino.


El salto a la competencia nacional
Uno de los momentos más importantes para el desarrollo del handball dentro del club llegó en 2012, cuando la primera división femenina participó como invitada en un torneo nacional disputado en Montecarlo, Misiones.
La experiencia fue muy positiva y el equipo logró consagrarse campeón. Al año siguiente el club obtuvo la plaza para competir en la categoría C del torneo nacional y nuevamente se quedó con el título, logrando el ascenso a la categoría B.
Ese proceso representó un cambio de mentalidad dentro del club. El handball comenzó a pensarse desde una lógica más profesional, con pretemporadas, planificación y preparación para competir a un nivel más exigente.
Además, la participación en torneos nacionales generó un impacto en la ciudad, acercando a más chicos y chicas al deporte.

El crecimiento de la infraestructura
Cuando el handball llegó a Independiente, los entrenamientos se realizaban en un gimnasio cerrado cuya cancha tenía dimensiones de 30 por 20 metros, lo que no permitía desarrollar el deporte en condiciones reglamentarias.
Ante esa situación se formó una comisión de handball integrada por jugadoras, exjugadoras y padres con el objetivo de construir un playón de 40 por 20 metros dentro del club. En ese momento parecía un proyecto difícil de concretar.
Finalmente, alrededor de 2017 el club logró construir su propio playón reglamentario. Con el tiempo el espacio fue ampliado, primero hasta alcanzar dimensiones de 43 por 36 metros, lo que permitió marcar dos canchas cruzadas para entrenar con varias categorías al mismo tiempo.
Actualmente el club se encuentra a punto de inaugurar una nueva ampliación que permitirá contar con dos playones reglamentarios de 40 por 20, algo clave para sostener el crecimiento de la actividad y albergar cada vez más jugadores y jugadoras.

Una identidad basada en el juego colectivo
Desde sus inicios, el proyecto del handball en Independiente estuvo marcado por una fuerte orientación formativa.
Todos los entrenadores del club son profesores de Educación Física y trabajan con una línea clara: que los jugadores tengan la mayor cantidad posible de minutos dentro de la cancha. Durante la semana se busca brindar herramientas para que puedan resolver situaciones de juego durante los partidos.
La idea central es construir equipos en los que todos los integrantes tengan protagonismo. Más allá de los siete jugadores que están en cancha, el objetivo es que los 14 o 16 integrantes del plantel se sientan parte activa del equipo.
El principio es claro: la única forma de aprender a jugar al handball es jugando.
La “familia handbolera roja”
Con el paso de los años se fue construyendo algo que en el club consideran su mayor fortaleza: una comunidad muy fuerte entre jugadores, entrenadores y familias.
Los más chicos conocen y siguen a los jugadores de primera división, mientras que los mayores acompañan y alientan a las categorías formativas. Los viajes para competir, muchas veces largos por tratarse de una ciudad del interior, también ayudan a fortalecer ese vínculo.
Ese sentido de pertenencia llevó a que dentro del club se refieran al grupo como la familia handbolera roja, una comunidad en la que el club funciona como una segunda casa para muchos de sus integrantes.

Formación y proyección
Actualmente el handball del club está organizado desde mini hasta primera división, incluyendo categorías mini, infantiles, menores, cadetes, juveniles, juniors y primera. También existen equipos de segunda división para quienes quieren comenzar a jugar aunque no hayan tenido formación previa en el deporte.
El trabajo formativo es el eje central del proyecto y todos los jugadores que llegan a primera división provienen de las propias categorías inferiores.
Muchos jóvenes que terminan la escuela se trasladan a estudiar a Buenos Aires y continúan su carrera deportiva en clubes de Federación Metropolitana de Balonmano, como Club Atlético River Plate Handball, SEDALO, CIDECO, Club Universitario de Palermo Handball o Ferro Carril Oeste Handball.
El proyecto también ha tenido presencia en procesos de selecciones nacionales formativas, con convocatorias para jugadores como Hilario Peiti, Simón Domínguez y la jugadora Lara Pozzi.
Estructura actual
El handball de Independiente cuenta con un cuerpo técnico que trabaja en todas las categorías:
Coordinación y Primera División
- Nacho Fedato
Preparación física
- Gerónimo Ruscio
Premini, Mini e Infantiles
- Alejandra Latorre
- Rebeca Tufilaro
Menores y Cadetes
- Julián Dorrego
- Guadalupe Vigliero
Juveniles y Segundas divisiones
- Julián Dorrego
Todos los entrenadores del club se encuentran realizando los cursos de formación de la Escuela Nacional de Entrenadores de Handball, reforzando la línea formativa del proyecto.
Un club que crece desde sus raíces
Después de más de dos décadas de trabajo, el handball de Independiente de Chivilcoy sigue creciendo, ampliando infraestructura, formando jugadores y consolidando una identidad propia dentro del handball bonaerense.
Para Fedato, la esencia del proyecto es clara: más allá de los resultados o las instalaciones, lo que realmente define al handball del club es la comunidad que se construyó alrededor del deporte.
En una palabra, lo resume así: familia.
