El equipo detrás del equipo: la importancia del cuerpo técnico

Detrás de cada equipo que entra a la cancha hay otro equipo que no siempre se ve. Un grupo de trabajo que planifica, organiza, observa, corrige y sostiene el proceso en el día a día. Un staff que piensa, discute y decide. Pensar el handball desde el rol del entrenador implica, necesariamente, pensar también en el cuerpo técnico.
Muchas veces, cuando se asume la conducción de un equipo, la atención se centra en los jugadores: el sistema de juego, la planificación, los objetivos. Sin embargo, hay una decisión previa que suele ser determinante y no siempre recibe el mismo nivel de reflexión: con quiénes se va a trabajar.
Formar un staff no es simplemente sumar nombres o repartir tareas. Es construir un equipo de trabajo que tenga coherencia, identidad y un objetivo común. Incluso en contextos donde los recursos son limitados y no existe un cuerpo técnico formal, esta lógica sigue siendo válida. El staff puede estar compuesto por ayudantes, colaboradores, incluso jugadores que asumen roles específicos. Lo importante no es la estructura, sino la calidad del vínculo y del trabajo compartido.

En este sentido, el entrenador no solo conduce al equipo dentro de la cancha, sino también al grupo de personas que lo acompaña en la toma de decisiones. La forma en que se construye ese espacio dice mucho sobre el estilo de conducción.
Curiosamente, distintas miradas sobre el trabajo en equipo coinciden en una idea central, incluso desde deportes diferentes. Tres entrenadores argentinos —Marcelo Gallardo en fútbol, Marcelo Loffreda en rugby y Marcelo Garrafo en hockey— comparten no solo el nombre, sino también una forma de entender la construcción de los grupos de trabajo.
“Los grupos humanos que terminan siendo exitosos, son cuando todos nos mostramos tal cual somos, y vamos hacia un mismo lugar todos juntos.”
La idea de autenticidad y de dirección compartida aparece como un eje central en las palabras de Marcelo Gallardo. No se trata de pensar todos igual, sino de poder construir un camino común desde las diferencias.
En la misma línea, Marcelo Loffreda pone el foco en un aspecto clave del trabajo en equipo:
“Yo necesito tener gente de confianza en mi staff. Podemos pensar distinto, pero yo tengo que poder confiar en ellos, y ellos también tienen que poder confiar en mí.”
La confianza no elimina el conflicto ni la discusión; al contrario, la habilita. Permite intercambiar ideas, debatir enfoques y enriquecer las decisiones sin que eso ponga en riesgo el funcionamiento del grupo.
Por eso, el staff no es un espacio neutro. Define, en gran medida, el modo en que se conduce un equipo. Como plantea Marcelo Garraffo:
“El staff del entrenador define un poco cuál es el sistema de conducción. Probablemente, aquellos entrenadores autoritarios necesiten un staff que sea adulador, que no discuta ideas. En cambio, el entrenador por consenso elige a los mejores en cada rubro y está dispuesto a debatir y trabajar en equipo.”
La cita introduce una pregunta incómoda pero necesaria: ¿qué tipo de staff estamos construyendo? ¿Uno que acompaña o uno que solo ejecuta? ¿Uno que discute ideas o uno que las repite?
En definitiva, así como se habla de construir un equipo dentro de la cancha, también es necesario construir un equipo fuera de ella. Un espacio donde las responsabilidades estén claras, pero donde también exista diálogo, confianza y una mirada compartida sobre el proceso.
Porque muchas de las decisiones que se ven los fines de semana empiezan a tomar forma mucho antes, en esas conversaciones que no aparecen en las estadísticas, pero que terminan definiendo el rumbo del equipo.
