Balonmano y Nutrición

Más allá del 40x20. Aspectos de nuestro juego que muchos jugadores no tienen en cuenta y son diferenciales.
Hola a todos. Es un placer saludaros en este primer artículo. Mi nombre es Fran Rubio y mi vida ha estado ligada a este deporte desde los 11 años. Me formé en las categorías inferiores del Club Balonmano Huesca e incluso tuve la oportunidad de formar parte de la plantilla del primer equipo durante las temporadas 21-22 y 22-23 y llegar a debutar en el balonmano profesional, y actualmente tengo también el placer de formar parte del cuerpo técnico como nutricionista del Club.

Sin embargo, mi etapa como jugador estuvo marcada por una alta propensión a las lesiones. Esa dificultad para tener continuidad me llevó a interesarme por aspectos que a veces pasan desapercibidos, lo que hoy muchos profesionales de la salud y del entrenamiento conocen como el entrenamiento invisible. Decidí buscar ayuda y empecé a trabajar con mi nutricionista, Loreto, y ver cómo los cambios en mi alimentación impactaban en mi recuperación y en mis sensaciones en la pista fue lo que me hizo decidirme: quería estudiar nutrición para ayudar a otros jugadores de la misma forma que ella me ayudó a mí.
Tras graduarme en Nutrición Humana y Dietética en la Universidad de Zaragoza (Campus de Huesca, España) y especializarme en nutrición deportiva, decidí centrar mi carrera profesional en nuestro deporte. En estos más de dos años asesorando nutricionalmente a jugadores —desde categorías infantiles y amateurs hasta profesionales de élite e internacionales de talla mundial—, he podido confirmar una carencia que yo mismo sentí como jugador: existe mucha información general para otros deportes, pero cuesta encontrar pautas específicas para las necesidades reales de un jugador de balonmano.
Nuestro deporte es único y sus demandas físicas también lo son. La naturaleza del juego, marcada por la explosividad, los contactos constantes, los saltos y la rapidez de las transiciones, requiere un enfoque nutricional especializado.
El equilibrio en el rendimiento
Cuando hablamos de rendimiento, a menudo nos centramos solo en lo que ocurre dentro de la pista, pero la realidad es que el éxito de un jugador depende de un equilibrio entre varios pilares fundamentales:
– Trabajo Técnico-Táctico: Es trabajo en pista en el club, la capacidad de ver el juego, de fintar, de lanzar…
– Preparación Física: La base de fuerza y resistencia necesaria para el contacto y la explosividad.
– Psicología Deportiva: La gestión de la presión y la capacidad de concentración.
– Hábitos (Alimentación diaria, descanso, hidratación…): Los cimientos que sostienen todo lo anterior.
Si uno de estos pilares no está bien asentado, los demás se ven perjudicados. Podemos tener un 1×1 espectacular, pero si la psicología no acompaña para gestionar la presión en un momento crítico, ese talento no se ve reflejado en la pista. Del mismo modo, por mucha preparación física que tengamos, si no aportamos al cuerpo la energía necesaria para mantener la exigencia de un partido de alto nivel, tampoco vamos a poder dar nuestro 100%.

De la teoría a la realidad de la pista
Seguramente muchos de los que leéis esto habéis pasado por situaciones que solemos aceptar como normales, pero que están directamente relacionadas con nuestra gestión nutricional. ¿Cuántas veces has sentido que el entrenamiento se te hace excesivamente largo o has notado que te falta energía en esos momentos finales y calve de los partidos?
Es muy común arrastrar una fatiga excesiva durante varios días después de un partido duro, lo que acaba condicionando la calidad de los entrenamientos de la semana siguiente. O algo todavía más frustrante: tener que pedir el cambio en el momento decisivo del encuentro debido a calambres musculares. A menudo achacamos esto simplemente al esfuerzo físico o la fatiga normal del partido o los entrenamientos, algo que en parte es así, pero hay una parte enorme que podemos mejorar gracias a diferentes estrategias nutricionales y de hidratación.
Lo cierto es que estas situaciones tienen soluciones mucho más sencillas de lo que solemos pensar. No se trata de realizar cambios drásticos o complejos, sino de entender qué necesita el cuerpo en cada momento. Realizar pequeños ajustes en lo que comemos antes de jugar o asegurar una pauta de hidratación específica puede cambiar por completo nuestra capacidad para mantener el rendimiento durante los 60 minutos.
A lo largo de los próximos artículos, iremos profundizando en cómo gestionar estos hábitos de forma práctica, tratando temas como la hidratación estratégica, la calidad del sueño o la alimentación para optimizar la recuperación. Mi objetivo es compartir lo que he aprendido tanto en los libros como en el vestuario, para que la nutrición sea una herramienta que os ayude a disfrutar más y mejor de nuestro deporte.
Espero que os apasione y os interese este mundo tanto como a mí, pero sobre todo que la información que os transmita os sea útil y práctica para mejorar en vuestro día a día.
