Mathias Gidsel revela cuánto exige físicamente un partido de handball

El danés compartió los datos registrados durante una jornada completa de partido y mostró la enorme exigencia física que supone competir al máximo nivel: alcanzó las 199 pulsaciones por minuto y pasó casi 40 minutos en la zona de mayor intensidad.
Mathias Gidsel volvió a poner sobre la mesa una pregunta habitual alrededor del handball profesional: ¿qué tan exigente es físicamente jugar un partido al máximo nivel?
El jugador danés publicó en sus redes sociales los datos recogidos por su dispositivo WHOOP durante una jornada de competencia, incluyendo el calentamiento, los 60 minutos de partido y los minutos posteriores al encuentro.

Los números reflejan una carga física extraordinaria.
Según los datos compartidos por Gidsel, durante un período total de aproximadamente 2 horas y 46 minutos, registró:
- 2.065 calorías quemadas
- 199 pulsaciones por minuto de frecuencia cardíaca máxima
- 39 minutos y 36 segundos por encima de las 178 pulsaciones
- 20,4 de carga de actividad sobre una escala máxima de 21
- 9.050 pasos
Casi 40 minutos en la zona de máxima intensidad
Uno de los números más impactantes aparece al analizar las zonas de frecuencia cardíaca.
Gidsel permaneció 39 minutos y 36 segundos en Zona 5, definida en el registro como una frecuencia superior a las 178 pulsaciones por minuto. Esto representa aproximadamente el 23% de toda la sesión registrada.
Además, acumuló otros 29 minutos en Zona 4, entre 164 y 177 pulsaciones.
Es decir, durante más de una hora de la sesión completa, el danés mantuvo niveles de frecuencia cardíaca correspondientes a intensidades muy elevadas.
La distribución mostrada fue:
Zona 5 (+178 ppm): 39:36
Zona 4 (164-177 ppm): 29:14
Zona 3 (149-163 ppm): 23:03
Zona 2 (135-148 ppm): 15:07
Zona 1 (104-134 ppm): 54:32
Zona 0 (-104 ppm): 3:51
Picos cercanos a las 200 pulsaciones
El gráfico publicado también permite observar cómo la frecuencia cardíaca aumenta considerablemente durante los períodos correspondientes al partido.
Durante buena parte del encuentro, Gidsel se mueve entre aproximadamente 160 y 190 pulsaciones, con varios picos que se acercan a las 200 ppm.
Una vez finalizada la actividad competitiva, la frecuencia cae rápidamente hacia valores cercanos a las 100-120 pulsaciones.
Los datos ayudan a dimensionar la combinación de esfuerzos que afronta un jugador de handball profesional: aceleraciones, frenadas, saltos, contactos físicos, lanzamientos, cambios de dirección y transiciones constantes entre ataque y defensa.
“¿Es realmente tan difícil el handball?”
Gidsel acompañó la publicación con una pregunta provocadora: “Is handball even hard?” (“¿Es realmente difícil el handball?”).
El danés explicó que decidió publicar los datos en bruto de WHOOP para mostrar qué sucede con su cuerpo durante un partido completo.
También destacó que la exigencia del handball no es únicamente física. Junto al responsable médico del Comité Olímpico alemán, Prof. Dr. Bernd Wolfarth, analizó además la carga psicológica que implica competir y la capacidad necesaria para tomar decisiones en fracciones de segundo incluso cuando el corazón trabaja alrededor de las 180 pulsaciones por minuto.
Los números publicados por una de las máximas figuras del handball mundial ofrecen así una particular radiografía de lo que ocurre dentro del cuerpo de un jugador durante un partido de élite.
