Santiago Rodríguez deja la Selección Uruguaya como jugador y asume como director técnico

El histórico referente del beach handball celeste cierra su etapa dentro de la cancha y comienza un nuevo desafío al frente de la Selección Masculina Adulta, iniciando un proceso de renovación con fuerte identidad propia.
La Selección Uruguaya de beach handball inicia una nueva etapa con una decisión de enorme peso simbólico y deportivo: Santiago Rodríguez deja su rol como jugador y será el nuevo director técnico del seleccionado masculino adulto. La noticia marca el cierre de una era para uno de los máximos referentes de la disciplina en el país y, al mismo tiempo, abre un proceso de continuidad desde el conocimiento profundo del juego y de la estructura del equipo.
Rodríguez fue durante años una de las caras visibles del beach handball uruguayo, protagonista en torneos regionales y mundiales, y una pieza clave en el crecimiento competitivo de la selección. Su figura estuvo asociada al desarrollo del beach como disciplina fuerte dentro del handball nacional, tanto por su rendimiento deportivo como por su liderazgo dentro del grupo.
Fin de una etapa dentro de la arena
Con esta decisión, Santiago Rodríguez cierra su carrera como jugador internacional, una trayectoria que lo tuvo como parte estable del plantel celeste en competencias oficiales de la IHF y en torneos Sur y Centroamericanos. Su recorrido estuvo marcado por la constancia, la experiencia acumulada en escenarios internacionales y una identidad de juego asociada a la intensidad defensiva y la eficacia ofensiva.

Durante su etapa como jugador, Uruguay logró consolidarse como una de las selecciones más competitivas del continente en beach handball, participando regularmente en instancias decisivas y sosteniendo una presencia internacional que posicionó al país en el mapa de la especialidad.
Un DT que conoce la selección desde adentro
La designación de Rodríguez como entrenador responde a una lógica clara: darle continuidad al proceso desde alguien que conoce en profundidad al plantel, la competencia y el funcionamiento interno del seleccionado. No se trata de un cambio abrupto, sino de una transición natural hacia un nuevo rol dentro del mismo proyecto deportivo.
Su experiencia como jugador le permite asumir el desafío con una ventaja clave: sabe exactamente qué exige el alto rendimiento en beach handball, tanto desde lo físico como desde lo táctico y lo mental. Además, conoce de primera mano a gran parte de los jugadores que integran o rodean el actual proceso de selección.
Objetivos y proyección internacional
El nuevo ciclo tendrá como principales metas sostener el nivel competitivo alcanzado en los últimos años y profundizar el trabajo formativo de cara a los próximos grandes eventos internacionales. Uruguay apunta a seguir siendo protagonista en el plano continental y a fortalecer su presencia en torneos organizados por la International Handball Federation (IHF).

En ese contexto, el rol de Rodríguez será central para consolidar un modelo de juego propio, potenciar a las nuevas generaciones y mantener la identidad que caracterizó al seleccionado en sus mejores campañas: intensidad, disciplina táctica y fuerte sentido colectivo.
Continuidad y renovación
Este cambio también simboliza un recambio generacional ordenado. La salida de Rodríguez como jugador no implica una ruptura con el pasado, sino una evolución: el referente pasa del liderazgo dentro de la cancha al liderazgo desde el banco.
Para el beach handball uruguayo, la noticia representa un paso estratégico: retener dentro de la estructura a una figura formada en la propia historia del seleccionado. Su nuevo rol permitirá transmitir experiencia, cultura deportiva y conocimiento internacional a los jugadores que asumirán el protagonismo en los próximos años.
La decisión de Santiago Rodríguez de convertirse en director técnico de la Selección Uruguaya Masculina de beach handball marca un punto de inflexión en el desarrollo de la disciplina en el país. Se cierra una etapa gloriosa como jugador y comienza otra igual de desafiante como entrenador, con el objetivo de que Uruguay siga siendo competitivo en la arena internacional y continúe construyendo identidad en el beach handball mundial.

