Handball chileno se prepara para ser protagonista en 2026 con el Sur-Centro adulto en Asunción

La selección chilena se prepara para el clasificatorio al Mundial masculino 2027; historia reciente y desafíos del handball chileno.
El handball chileno entra en un momento clave del calendario con la confirmación oficial de que Asunción será sede del Campeonato Sur-Centro Masculino 2026, que se jugará del 19 al 25 de enero en la capital paraguaya y que servirá como clasificatorio para el Mundial de Alemania 2027.
Este torneo continental representa una gran oportunidad para la selección chilena de balonmano, conocida como La Roja, para consolidarse como protagonista en el balonmano sudamericano y medir fuerzas en un torneo decisivo ante equipos de alto nivel como Argentina, Brasil, Uruguay y el local, Paraguay.
La selección chilena llega a este Sur-Centro con una historia reciente de hitos importantes. En la Copa del Mundo de Balonmano 2025 Chile vivió su participación más destacada hasta ahora: logró avanzar al Main Round por primera vez en su historia tras vencer a Japón y llegar a la segunda fase del campeonato mundial, un logro que despertó entusiasmo y cerró una etapa histórica para el handball nacional.

Esa participación mundialista estuvo acompañada de momentos memorables: un gol de Esteban Salinas fue elegido entre los 10 mejores del Mundial 2025, lo que marcó a Chile en el radar internacional no solo como selección clasificada, sino como protagonista de jugadas que trascendieron en la cobertura global de la disciplina.
Además, el crecimiento de las categorías menores ha dejado señales alentadoras: la selección masculina Sub-16 de Chile se coronó campeona del Sur-Centroamericano en su categoría, derrotando a Argentina en la final por un resultado decisivo, un dato que refleja los avances en la base competitiva del país.
Más allá de los logros nacionales, Chile también ha sabido generar historia fuera del continente: jugadores como Luciano Scaramelli, que brilló como máximo anotador en Italia y luego fue transferido a Grecia, reflejan cómo los talentos chilenos están saltando a ligas europeas de nivel competitivo, sumando experiencia internacional que puede beneficiar al crecimiento colectivo del balonmano en su país.
Con la historia reciente del equipo adulto —camino mundialista, acciones icónicas y competencia internacional— y la consolidación de procesos formativos juveniles, Chile llega al Sur-Centro con aspiraciones renovadas y con la mirada puesta en superar sus propios hitos dentro del balonmano sudamericano.

