De las canchas de fútbol al 40×20: La olvidada historia del Handball a 11 y su salto al parquet

Nació en el césped, fue olímpico en 1936 y se jugaba en estadios de fútbol. Conocé cómo el "Feldhandball" pasó de ser una disciplina de masas a quedar en los libros de historia.
Hoy estamos acostumbrados a la velocidad eléctrica, el pegamento y el parquet. Pero el handball no siempre fue un deporte de gimnasio. En sus orígenes, el handball a 11 (Feldhandball) era la norma: se jugaba bajo el sol o la lluvia, en campos de hasta 110 metros de largo y con arcos de fútbol.
Esta modalidad tuvo su primer gran impacto en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936, pero fue en la década del 50 donde alcanzó su apogeo definitivo.

Bernhard Kempa: El genio que “voló” sobre el césped
Si hay un nombre que une el handball de campo con el moderno es el de Bernhard Kempa. Considerado el mejor del mundo en los años 50, Kempa fue el gran protagonista del Mundial de 1955 en Alemania, donde 50.000 personas llenaron el estadio Rote Erde para verlo jugar.
Lo más increíble es que el famoso “Fly” (o Kempa-Trick como se le dice en Europa) nació en esos campos gigantes. En un terreno de 110 metros, donde los defensores eran roperos que te esperaban firmes, Kempa diseñó una jugada para romper la lógica: saltar al área, recibir el pase en el aire y lanzar antes de tocar el suelo.
Es una locura pensar que la jugada que hoy vemos en la Champions League o en cualquier playón fue creada originalmente para el handball a 11. Kempa usaba su agilidad de gimnasta para ganarle a la gravedad en canchas donde el barro y el pasto hacían que todo fuera más pesado.

La transición: El clima como motor del cambio
¿Por qué dejamos de jugar en canchas de fútbol? La respuesta es simple: el invierno europeo. En Suecia y Dinamarca, jugar a la intemperie era imposible durante gran parte del año. Así nació el “handball de sala” (a 7 jugadores), mucho más rápido y técnico. En esa transición, el reglamento también tuvo que mutar: en el campo de 11, para que los jugadores pudieran recorrer los 100 metros sin morir en el intento, el pique era ilimitado. Podías dar tres pasos, picar la pelota y resetear otros tres pasos infinitamente; por eso en los videos antiguos parece que los jugadores “hacen trampa” o pican tres veces seguidas, pero era una técnica de supervivencia para progresar en un césped que muchas veces no devolvía el balón.
Poco a poco, la espectacularidad del juego reducido le ganó la pulseada al campo abierto:
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1938: Se disputó el primer Mundial de ambas modalidades.
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1966: Se jugó el último Mundial de campo en Austria. Desde entonces, Alemania (RFA) quedó como el “campeón eterno”, ya que la IHF dejó de organizar torneos de esta modalidad.
- 1970: El handball de salón se instaló definitivamente como la versión oficial y olímpica.

¿Dónde sobrevive el Handball a 11 hoy?
Aunque ya no es olímpico, el “Feldhandball” es hoy un objeto de culto regional en Alemania y Suiza, donde todavía se juegan ligas de verano por pura tradición.
Hoy, el handball a 11 es como un auto clásico: recordarlo nos permite entender que nuestro deporte no nació en un gimnasio cerrado, sino corriendo distancias de fútbol y saltando en el aire para inventar trucos que, 70 años después, siguen dejando a todos con la boca abierta.

