Handball en los 80

El handball de los años 80: reglas, potencias y campeones

El handball de los años 80: reglas, potencias y campeones
IMAGO

El handball de hace cuatro décadas tenía otra velocidad, otras interpretaciones reglamentarias y un mapa mundial dominado casi por completo por Europa del Este.

La Unión Soviética, Yugoslavia, Rumania y Alemania Oriental marcaron una época en la que un partido de 20 goles podía ser suficiente para ganar.

Mirar un partido internacional de handball de los años 80 es encontrarse con un deporte reconocible, pero muy diferente al que conocemos actualmente.

Barcelona, el gigante que domina la historia del handball europeo: los clubes con más títulos oficiales
Lee también:Barcelona, el gigante que domina la historia del handball europeo: los clubes con más títulos oficiales

La cancha ya tenía 40 por 20 metros, se jugaba con siete jugadores por equipo y buena parte de la estructura básica del reglamento era similar. Sin embargo, el ritmo, las tácticas, la preparación física y, especialmente, la interpretación de algunas reglas hacían que el juego tuviera otra fisonomía.

Era un handball mucho más europeo y con un enorme peso de las selecciones del bloque socialista.

La década de la Unión Soviética y Yugoslavia

En el Mundial masculino de 1982, disputado en Alemania Federal, la Unión Soviética consiguió su primer título mundial, derrotando a Yugoslavia 30-27 después de un partido que necesitó tiempo suplementario. Polonia completó el podio.

Cuatro años después, en Suiza 1986, cambió el campeón: Yugoslavia se consagró campeona mundial, mientras que Hungría obtuvo la medalla de plata y Alemania Oriental terminó tercera.

Por eso, hablar de las grandes potencias masculinas de aquella época obliga a mencionar a URSS, Yugoslavia, Rumania, Alemania Oriental, Hungría, Polonia y Checoslovaquia.

Rumania llegaba a los 80 con un prestigio enorme: había sido campeona mundial en 1961, 1964, 1970 y 1974. Alemania Federal, por su parte, había ganado el Mundial de 1978.

Los Juegos Olímpicos también muestran el poderío de esa región. En Moscú 1980, Alemania Oriental sorprendió a la Unión Soviética y ganó el oro masculino 23-22 después del suplementario, mientras Rumania obtuvo el bronce.

En Los Ángeles 1984 fue Yugoslavia la campeona olímpica, seguida por Alemania Federal y Rumania. Sin embargo, aquel torneo estuvo condicionado por el boicot de varias potencias del bloque oriental: entre otras, no participaron URSS, Alemania Oriental, Polonia, Hungría y Checoslovaquia.

Un handball con muchos menos goles

Una de las diferencias que más llamaría la atención actualmente son los resultados.

Hoy es habitual observar encuentros internacionales que superan ampliamente los 30 goles por equipo. En los años 80, marcadores cercanos a 20 tantos eran completamente normales.

La final olímpica masculina de Moscú 1980 terminó 23-22 después del tiempo suplementario. Incluso en Los Ángeles 1984, donde Yugoslavia se quedó con el título, el handball mantenía una dinámica mucho menos vertiginosa que la actual.

Las posesiones podían ser más largas, el juego posicional tenía un peso enorme y los ataques buscaban elaborar hasta encontrar situaciones claras.

El contraataque existía y era un arma fundamental, pero todavía no se observaba de manera generalizada la velocidad de reposición, transición y segunda oleada que caracteriza al handball moderno.

¿Cómo eran las reglas?

Muchas de las bases actuales ya estaban presentes: seis jugadores de campo y un arquero, área de seis metros, tiro libre desde nueve metros, lanzamiento de siete metros, cambios y partidos de dos tiempos de 30 minutos en categoría adulta.

Pero el gran cambio está en cómo fue evolucionando la reglamentación y, sobre todo, su interpretación.

Uno de los mejores ejemplos es el juego pasivo. El handball actual intenta impedir que un equipo conserve indefinidamente la pelota sin intención ofensiva y fue incorporando criterios cada vez más objetivos. Desde 2022, por ejemplo, después de la señal de advertencia de pasivo el máximo general se redujo de seis a cuatro pases.

Ese sistema obviamente no existía en los años 80.

La consecuencia era un ataque con mucha más posibilidad de elaboración y un criterio arbitral sobre la falta de intención ofensiva considerablemente menos parametrizada que en la actualidad.

Los cambios tampoco eran como hoy

Otra diferencia fundamental estuvo en la evolución posterior del sistema de sustituciones.

El handball moderno convirtió el cambio ataque-defensa en una herramienta táctica permanente. Especialistas defensivos entran y salen continuamente, los equipos modifican sistemas prácticamente en cada posesión y el arquero incluso puede abandonar el campo para generar superioridad numérica.

Esa hiper-especialización táctica pertenece fundamentalmente a la evolución posterior del deporte.

También cambió muchísimo la interpretación disciplinaria. Con los años, la IHF fue construyendo criterios cada vez más detallados para distinguir contactos sancionables, descalificaciones y acciones especialmente peligrosas.

Por eso, comparar directamente una infracción de 1982 con una acción actual sin considerar el reglamento y las interpretaciones de cada época puede llevar a conclusiones equivocadas.

Europa dominaba prácticamente todo

Quizás la mayor diferencia con el handball actual estaba en el mapa competitivo.

Durante los años 80, Europa concentraba casi completamente la elite internacional. Las selecciones del Este tenían estructuras deportivas estatales extremadamente fuertes y produjeron algunas de las grandes figuras de la historia.

Recién comenzaban a aparecer señales importantes desde otros continentes. En el handball femenino, por ejemplo, Corea del Sur empezó a irrumpir entre las mejores selecciones durante aquella década, anticipando el crecimiento asiático posterior. En el Mundial femenino de 1982 terminó sexta.

En 1988 la IHF entregó por primera vez sus premios al mejor jugador y jugadora del mundo. Los dos ganadores representaron perfectamente aquella época: los yugoslavos Veselin Vujović y Svetlana Kitić.

Un deporte que comenzaba a transformarse

Los años 80 pueden considerarse una bisagra.

El handball ya era un deporte olímpico consolidado y tenía grandes potencias, jugadores profesionales o sometidos a estructuras de entrenamiento de altísimo nivel y campeonatos internacionales de enorme jerarquía.

Pero todavía faltaba buena parte de la transformación que posteriormente aceleraría el juego: ataques más cortos, mayor cantidad de posesiones, especialización de jugadores, cambios constantes, nuevas interpretaciones disciplinarias y una reglamentación mucho más orientada a favorecer la continuidad y la velocidad.

El handball actual es más rápido, produce más posesiones y exige decisiones arbitrales en fracciones de segundo.

El de los años 80 tenía otro ritmo.

Menos goles, ataques más extensos, defensas extremadamente físicas y una generación de selecciones de Europa del Este que convirtió a la década en una de las épocas más particulares de la historia del handball mundial.

Lo más leído de la semana

TodoHandball es el único diario digital de América dedicado exclusivamente al handball. Noticias, análisis editorial, mercado de pases, cobertura de selecciones y competencias continentales e internacionales.

Seguinos