Y el calentamiento mental, ¿para cuándo?

Faltan 7 minutos para empezar y el pabellón ya huele a partido.
Las zapatillas chirrían y el balón rebota con ese sonido seco sobre la tarima.
Desde el banquillo parece que todo está bajo control…

Pero si pudieras meterte dentro de la cabeza de tus jugadores, verías otra cosa muy distinta:
— No la cagues nada más empezar…
— Hoy no estoy fino…
— Esta semana no hemos entrenado bien…
— Este partido es clave…
— Nos van a pasar por encima…
El cuerpo ya está caliente, pero la mente no tanto.
El error que se repite cada fin de semana
Hace poco he leído “Legacy” de James Kerr.
El libro analiza por dentro el funcionamiento de los All Blacks.
En él explica que antes de los partidos, más allá de la Haka (que es lo que todo el mundo ve en las icónicas imágenes), el equipo trabaja rutinas previas extremadamente claras: foco atencional, roles definidos y decisiones simples desde la primera acción.
Se preparaban mentalmente antes de comenzar.
Steve Hansen y su staff tenían una obsesión: que el jugador no pensara qué hacer en los primeros minutos, sino que ejecutara con la mente ya ordenada.
El objetivo era muy concreto:
“evitar el caos inicial que aparece cuando el cuerpo está listo, pero la cabeza va por libre”.
Los propios jugadores lo explican en el libro:
– Claridad antes de competir.
– Foco en lo controlable.
– Y una activación cognitiva previa al esfuerzo físico máximo.
El resultado fue excelente.
Un equipo que, partido tras partido, entraba conectado desde el primer minuto.
Y como te digo siempre, esto no se improvisa.
Se entrena cada día, en cada sesión, en cada acción.
Y luego se aplica en el calentamiento (mental) antes de empezar el partido.
Es posible que esta afirmación que voy a decirte genere debate, pero la mayoría de calentamientos no preparan para competir.
Preparan para:
- Subir pulsaciones.
- Sudar.
- Estirar.
- Lanzar.
- Correr…
Pero competir exige algo más:
- Decidir rápido.
- Sostener la atención.
- Gestionar el error.
- Conectar con el contexto real del partido…
Si estos aspectos no se entrenan antes de empezar, el partido se encargará de poneros en vuestro sitio.
Y suele hacerlo a base de hostias.
El calentamiento mental no es:
- Gritar más fuerte.
- Meter una arenga épica.
- O soltar frases bonitas.
Eso puede emocionar… pero no activa los mecanismos que el juego exige.
El calentamiento mental es:
- Dirigir la atención.
- Provocar buenas decisiones.
- Generar intención.
- Reducir el ruido interno.
Y esto se hace mientras mueves tu cuerpo.
Aquí tienes un plan realista, que puedes aplicar con tus jugadores en el próximo partido.
Esta rutina combina activación cognitiva, conexión emocional con el juego, control de atención y visualización estratégica.
Está diseñada para acompañar el calentamiento físico, no reemplazarlo.
1. Transición mental: “cambiamos a modo partido”
Antes de salir a la pista respira profundo 3 veces (inhala → retén → exhala).
Esto te ayuda a soltar distracciones y centrarte en lo que viene por delante.
Puedes repetir una frase como esta en voz baja o mentalmente:
“Ahora, sólo importa lo que vamos a hacer en los próximos 60 minutos.”
Esta fase sirve para bloquear distracciones internas y pasar del ruido cotidiano al foco deportivo.
2. Checklist de enfoque: “revisamos lo controlable”
Mientras estás realizando los primeros movimientos del cuerpo, haz mentalmente un repaso rápido de lo que vas a controlar:
✅ Comunicación con los compañeros o compañeras (hablar y escuchar)
✅ Ritmo bueno del partido
✅ Primeras decisiones simples
✅ Reacción positiva tras un error
Esto ayuda a los jugadores a orientar la atención a estímulos relevantes, no al resultado.
3. Visualización activa: “ensayamos lo que vamos a ejecutar”
Cierra los ojos (si puedes) o mira a algún punto fijo y repasa mentalmente escenas probables del inicio del partido:
– Iniciar el primer ataque con una circulación rápida.
– Mover el balón con entidad.
– Defender con intención y proactividad.
Esto es motor imagery, una práctica respaldada científicamente donde el cerebro simula una acción antes de ejecutarla físicamente.
Mientras visualizas, repite internamente frases cortas como:
“Atento al balón. Decido rápido. Confío en mi preparación.”
4. Palabras detonantes: “disparamos respuestas emocionales”
Crea 3 palabras o frases cortas que sirvan de “gatillo” mental al decirlas en el calentamiento:
– Focalizo
– Decido
– Ayudo
Antes de comenzar el partido, repítelas en grupo (en voz baja o en susurro).
5. Conexión de equipo — “ponemos en común nuestros objetivos”
Justo antes de empezar el partido formamos un círculo todo el equipo y decimos en voz alta 3 frases rápidas que definan el primer objetivo del partido (no el resultado, sino el proceso):
– Nos comunicación desde el primer pase.
– Jugamos rápido y seguro.
– Nos apoyamos siempre.
Esto ancla la atención colectiva, no solo la individual.
6. Comienza el partido: “hacemos una fotografía mental”
Justo antes de atacar o defender por primera vez:
– Respira profundo.
– Recuerda tu palabra de enfoque (“Foco”, “Decido”).
– Asegúrate de mirar el balón
Esta mini-rutina es como la rutina de tiro libre o saque en deportes individuales: marca un patrón mental antes de cada acción.
¿Por qué funcionan este tipo de rutinas?
Estas rutinas y rituales son señales que el cerebro asocia con una preparación óptima, reduciendo la ansiedad y aumentando la respuesta consciente.
Además, generan intención (“decido rápido”) antes de que el cuerpo entre en calor, preparando la mente para competir, no solo para moverse.
Y, por último, la visualización activa y las palabras guía ayudan a fijar la atención en elementos realmente útiles para el juego, evitando pensamientos aleatorios o preocupaciones innecesarias.
Como ves, entrar en el partido enchufado es un problema de preparación mental.
Y eso, amigo entrenador, está en tus manos.
Si te ha parecido interesante este tema o sientes que hay cosas como estas que nadie te enseñó como entrenador, en mi libro “Trabajo del Entrenador” encontrarás herramientas prácticas para:
- Activar la mente del equipo.
- Mejorar la toma de decisiones.
- Liderar sin gritar.
- Y sacar el máximo potencial en competición.
Es el regalo perfecto de Navidad para cualquier entrenador… o para ti mismo.
Puedes conseguirlo [AQUÍ] por solo 11,99€
¡Miles de éxitos!
Raúl
