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La mejor estrategia de recuperación es gratuita

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Por qué las botas de presoterapia o la luz roja no sirven de nada si descuidas la higiene de tu sueño

Hoy en día entras en el vestuario de cualquier equipo de balonmano y es habitual ver a jugadores utilizando rodillos (foam rollers), pistolas de masaje, bandas de compresión o hablando de los beneficios de la luz roja y la crioterapia. Buscamos constantemente la última tecnología que nos ayude a recuperar antes para el siguiente entrenamiento o partido.

Sin embargo, la ciencia es muy clara al respecto: no existe absolutamente ninguna herramienta, suplemento o dispositivo en el mercado que tenga tanta evidencia científica y sea tan potente para reparar el cuerpo como un descanso de calidad y en cantidad suficiente. Un estudio de Stanford en jugadores universitarios de baloncesto mostró que aumentar las horas de sueño mejoró la precisión de tiro en torno a un 9% y también la velocidad en sprints cortos. Además, la falta de sueño empeora de forma significativa el tiempo de reacción y la atención, algo especialmente relevante en un deporte tan rápido como el balonmano, donde unas décimas pueden marcar la diferencia entre llegar a una ayuda defensiva o llegar tarde.

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Y las consecuencias no se limitan a la toma de decisiones en el juego: el impacto en la prevención de lesiones es directo. La falta crónica de sueño reduce la coordinación motora, deteriora el control articular y ralentiza la regeneración del tejido muscular. Diversos estudios en medicina deportiva muestran que los deportistas que duermen menos de 7 horas diarias de forma continuada tienen hasta 1,7 veces más riesgo de sufrir una lesión muscular o articular que quienes descansan de manera adecuada. En el balonmano, donde los apoyos, giros bruscos y los aterrizajes tras lanzamientos en suspensión son constantes, jugar con esa fatiga acumulada es el escenario ideal para lesiones de tobillo o rodilla.

Gastar tiempo y dinero en métodos secundarios cuando duermes de forma ineficiente no tiene ningún sentido. El descanso es el verdadero momento donde se asimilan las cargas de entrenamiento y se regeneran los tejidos. Por eso, esta semana quiero explicaros en qué consiste realmente una buena higiene del sueño y qué pautas sencillas podéis empezar a aplicar hoy mismo para que vuestro descanso sea de calidad:

  • La regularidad de los horarios:
    • Intentar acostarse y levantarse a la misma hora todos los días, incluso los fines de semana, ayuda a regular el reloj biológico.
    • Cambiar drásticamente los horarios los días que no hay entrenamiento rompe los ritmos de descanso y empeora la calidad del sueño profundo.
  • Desconexión digital antes de acostarse:
    • Es el error más común. La luz azul de las pantallas (móvil, tablet u ordenador) confunde a nuestro cerebro haciéndele creer que todavía es de día, lo que frena la producción de melatonina, la hormona que nos induce al sueño.
    • Lo ideal es dejar las pantallas al menos entre 30 y 60 minutos antes de ir a dormir. Puedes sustituir el móvil por la lectura de un libro o música relajante.
  • El ambiente de la habitación:
    • El entorno donde duermes determina la profundidad de tu descanso. La habitación debe estar completamente a oscuras, bajando las persianas al máximo o evitando las luces led de los dispositivos que se quedan encendidos.
    • Además, la temperatura es clave: un ambiente ligeramente fresco facilita que el cuerpo disminuya su temperatura interna, algo necesario para entrar en las fases de sueño más reparadoras.
  • Cuidado con los estimulantes por la tarde:
    • La cafeína (café, bebidas energéticas o pre-entrenos) tiene una presencia prolongada en el organismo una vez consumida.
    • Tomar este tipo de sustancias a partir de media tarde, aunque creas que no te impide conciliar el sueño, altera la arquitectura de este, haciendo que sea mucho más ligero y menos eficiente.
  • Cómo nos despertamos (El inicio del ciclo):
    • La higiene del sueño también incluye cómo empezamos el día. La mayoría nos levantamos con una alarma estridente que nos pone el corazón a cien de golpe. Para evitar este impacto, una gran alternativa es utilizar despertadores que simulan el amanecer, los cuales van iluminando la habitación de forma progresiva para que el cuerpo se despierte de manera natural.
    • Lo primero que ven nuestros ojos nada más abrirse suele ser la pantalla del móvil, y lo siguiente que hacemos es buscar la cafeína para intentar activarnos. Lo ideal es no depender de la cafeína para poder arrancar el día o “ser persona”. Si retrasamos un poco esa primera taza de café de la mañana, permitimos que nuestros niveles naturales de energía y cortisol suban de manera progresiva. Así, dejamos el café para un poco más tarde, disfrutándolo porque nos gusta y no por la necesidad de obligar al cuerpo a despertarse.

Como os mencioné en otros artículos, la mejora del rendimiento no siempre viene de añadir cosas complejas o caras, sino de hacer bien lo básico. Antes de invertir en tecnología de recuperación, asegúrate de que tu higiene del sueño está controlada. Tu cuerpo, tu rendimiento y tus lesiones lo notarán de inmediato.

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